Carcoma
Layla Martínez

04/06/2024

Sinopsis: «Todas las casas guardan la historia de quienes las han habitado. Las paredes de esta casa perdida en el páramo hablan de voces que surgen de debajo de las camas, de santas que se aparecen en el techo de la cocina, de desapariciones que nunca se resuelven. Los vecinos reniegan de sus dos habitantes a la luz del día, pero todos acuden a ellas cuando nadie los ve. La abuela se pasa los días hablando con las sombras que viven tras las paredes y dentro de los armarios. La nieta vuelve a la casa tras un incidente con la familia más rica del pueblo. Ahora, desenredando la historia de la casa, se han empezado a dar cuenta de que las sombras que la habitan estuvieron siempre de su lado».

Sobre un fondo naranja hay un círculo rojo grande que puede simular el sol; una mano sujeta una casa rústica de varias plantas; en el tejado de la casa hay una mantis religiosa
Cubierta de Carcoma

No soy una persona que suela atender a recomendaciones, ya sean para bien o para mal. Si hay algún/a libro/película/serie/videojuego al que me apetezca dedicarle mi tiempo, es muy probable que ignore cualquier argumento en contra que llegue a mis oídos, por más peso que tengan los argumentos y muy fiables que sean las fuentes que intentan disuadirme; y al contrario, cuando algo no me llama la atención, la pereza seguirá estando ahí a pesar de las múltiples maravillas que me cuenten sobre esa obra.

Aunque esta sea la norma, reconozco que no siempre actúo de esta manera tan particular. Un buen ejemplo de que a veces hago excepciones es Carcoma, la novela que hoy me presto a reseñar. Y es que mis compis cylconitas llevan recomendándola mucho, mucho tiempo, y cada vez que alguien la leía y le dedicaba nuevas alabanzas, las recomendaciones volvían otra vez con fuerzas renovadas. Dio la casualidad de que el año pasado, mientras disfrutaba en Zaragoza de la Hispacón, me encontré en un puesto con el último ejemplar que les quedaba, así que no pude evitar hacerme con él. El libro pasó unos cuantos meses en mi pila de pendientes, pero finalmente me lancé al vacío y me enfrenté a sus páginas.

Para empezar, diré que fue una decisión acertada.

Carcoma, cuya autora es Layla Martinez, nos cuenta la historia de una abuela, de su nieta y de la casa donde viven. Es una historia oscura, cargada con todo el rencor acumulado que va carcomiendo a las protagonistas (de ahí el título). Porque abuela y nieta son consideradas unas parias, alguien con quien es mejor no relacionarse. Sin embargo, muchos lo hacen a escondidas porque requieren de ciertas habilidades, las mismas por la que se les juzga.

«Cuando se lo conté a mi madre me dijo que no lo hablase con nadie más. Que aquello tenía que quedarse entre las paredes de la casa, igual que los aullidos de mi padre».

Carcoma

Layla Martínez

También es una historia de lucha de clases. La novela nos cuenta cómo estas dos mujeres tienen que trabajar, cada cual en su respectiva época, sirviendo en la casa de la familia más rica del pueblo, y nos hacen partícipes del desprecio que sufren a manos de los «señores». Ahí también hay más rencor añadido, más carcoma, que alimenta la espiral de odio.

Por supuesto, Carcoma es una historia de terror, aunque yo no la calificaría como terrorífica. Más bien es malrollera, con las dos protagonistas conviviendo con una casa en la que las sombras, ya sean metafóricas o reales, del presente o del pasado, tienen vida propia. A decir verdad, la casa es el tercer personaje principal, el nexo que une las vidas de abuela y nieta, casi lo único que, junto a la carcoma, ambas tienen en común.

Eso sí, si hay algo que destaca en esta novela es la particular forma en que está escrita. La narración corre a cargo de las dos protagonistas, que nos cuentan sus correspondientes vivencias en capítulos alternos. Y lo hacen de una manera muy poco fiable, sin saber hasta qué punto son ciertas las cosas de que nos hablan o si en realidad están tratando de engañarnos.

Aparte de eso, el lenguaje y la forma de usarlo también tienen su peso. Es un lenguaje llano y simple, muy rústico, de tal forma que a uno le da la sensación de estar escuchando hablar a alguien que apenas ha salido del pueblo donde lleva toda la vida viviendo.

Aun así, las dos voces, la de la abuela y la de la nieta, son bien distinguibles. Mientras que la de la primera, sin estar carente de veneno, es más sosegada y comedida, la de la segunda es apresurada (la manera de jugar con la ausencia de comas genera, al menos en mí, esa sensación) y cargada de bilis.

«Aquí se te caen los dientes y el pelo y las carnes y a la que te descuidas tea andas arrastrando de un lado para otro o te echas en la cama y no te levantas más».

Carcoma

Layla Martínez

Ahora creo que es buen momento para acabar esta reseña, no sin antes decir que no seáis como yo y que aceptéis las sugerencias y recomendaciones de quienes saben. Y una de las mejores recomendaciones que podréis recibir es leer Carcoma, que no solo ha cosechado críticas estupendas allá por donde pisa, sino que se ha traducido a varios idiomas, ha llegado al otro lado del charco e incluso se ha convertido en una obra de teatro en México.

Por supuesto, si queréis comentar algo al respecto, podéis hacer uso del cajetín de comentarios que hay más abajo. Y ya si os suscribís al boletín de De terror y fantasía sería la caña. ¡Nos vemos!